Un joven identificado como Orlando Lago Portelles, de 19 años de edad, falleció este lunes tras provocarse una herida de bala dentro de la Unidad Militar conocida como “25 Aniversario”, situada en el Consejo Popular La Cuava, en la provincia de Holguín. Según fuentes vinculadas a la localidad, el hecho tuvo lugar en horas del día, y ha causado conmoción entre familiares, allegados y miembros de la comunidad. Lago Portelles se encontraba cumpliendo el Servicio Militar Activo, un deber obligatorio establecido por la ley cubana para varones a partir de los 18 años. Aunque las autoridades no han emitido aún un comunicado oficial sobre lo sucedido, diversos reportes en redes sociales apuntan a que se trató de un acto voluntario y repentino, presuntamente con un arma asignada dentro de la propia instalación militar. Las circunstancias exactas están siendo investigadas por los órganos pertinentes. El caso ha reavivado la discusión pública sobre las condiciones psicosociales que enfrentan los jóvenes reclutas durante su estancia en las Fuerzas Armadas. La obligatoriedad del servicio militar ha sido motivo de debate durante años, especialmente en un contexto en el que muchos jóvenes expresan dificultades para adaptarse al régimen disciplinario de las unidades, así como carencias emocionales y materiales que pueden incidir en su estabilidad mental. Además, se han intensificado las voces críticas que cuestionan las desigualdades en torno al cumplimiento de este deber ciudadano, señalando que mientras un sector de la juventud cumple con esta obligación en el país, otros jóvenes con mayores recursos o conexiones familiares en el extranjero logran evitarlo a través de salidas migratorias o becas educativas fuera del país. La muerte de Orlando Lago Portelles representa un doloroso episodio que interpela tanto a las instituciones militares como a la sociedad civil sobre el acompañamiento emocional y el entorno en que se desarrolla el Servicio Militar. En especial, llama a la reflexión sobre la necesidad de mecanismos de apoyo psicológico más efectivos, así como de una revisión sistemática de las condiciones bajo las cuales se forman los jóvenes en contextos castrenses. En la comunidad de La Cuava, familiares y vecinos se han reunido para rendir tributo al joven fallecido, mientras esperan que las investigaciones ofrezcan una explicación transparente de lo ocurrido y, eventualmente, medidas que eviten que hechos similares se repitan.