Tres individuos fueron atrapados el pasado viernes tras protagonizar un intento de robo digno de un guion cinematográfico, mientras viajaban en una guagua arrendada que cubría la ruta entre La Habana y Camagüey. El hecho, confirmado por el internauta Alexander Ríos Cruz, pone en evidencia los niveles de ingenio –y de osadía– que están alcanzando algunos actos delictivos en el país. Según el testimonio difundido en redes sociales, dos de los implicados se encontraban abordo del ómnibus como pasajeros, mientras que el tercero viajaba oculto dentro de un maletín en el maletero del vehículo, con la aparente intención de sustraer pertenencias del resto de los viajeros durante el trayecto. La situación fue detectada a tiempo, evitando que el robo se concretara, aunque no se han dado a conocer detalles sobre cómo fue descubierto el ardid ni sobre las identidades de los implicados. Este tipo de suceso, que parece sacado de una película de Hollywood, refleja una realidad preocupante en la Cuba actual, donde la inseguridad ha comenzado a manifestarse con mayor frecuencia, incluso en medios de transporte interprovinciales que hasta hace pocos años eran considerados relativamente seguros. La precariedad económica y el deterioro de las condiciones sociales podrían estar incentivando a algunos a recurrir a métodos cada vez más extremos para obtener recursos. El hecho genera preocupación no solo por la sofisticación del intento delictivo, sino también por la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en el transporte estatal y arrendado. La falta de supervisión en terminales y puntos de embarque, así como la escasa presencia de fuerzas del orden en rutas largas, son factores que podrían estar facilitando este tipo de actos. Aunque se evitó el robo en esta ocasión, el incidente pone en alerta tanto a las autoridades como a los ciudadanos sobre los riesgos crecientes que enfrentan los viajeros dentro del país. La población exige mayores controles, medidas preventivas y, sobre todo, soluciones estructurales que ataquen las causas del incremento de la criminalidad, más allá de respuestas puntuales a casos particulares.